Preámbulo:

All the people at this party
They’ve got a lot of style
Some are friendly
Some are cutting
Some are watching it from the wings
Some are standing in the centre
Giving to get something
And me in my frightened silence
Thinking I don’t understand
I’m just living on nerves and feelings
With a weak and a lazy mind
And coming to peoples parties
Fumbling deaf dumb and blind
I wish I had more sense of humor

-Joni Mitchell, People’s Parties, 1973

Intro:
Mediante una multitud de colisiones químicas —inesperadas, volátiles, entrópicas—, el cerebro es capaz de producir sensaciones perceptivas variadas y promiscuas. Un momento (aparentemente) banal puede convertirse en un instante definitivo en el trayecto de la vida de algunx. Alejandro Garófano, protagonista de la historia narrada en la presente exposición, es experimentador de uno de ellos. De esos momentos en que el surrealismo sobrecoge al sujeto. Un tifón de imágenes sublimes se arremolinan en la
cabeza hasta casi asfixiarse.

Jean-Paul Sartre en su novela estrecha y extrañamente autobiográfica, La Nausée (1938), narra varios momentos de terror experimentados ante una serie de objetos cotidianos aparentemente inocuos e inocentes que se tocan y se rozan entre sí de manera agencial, activa, autónoma. Sartre se encuentra inmerso en una crisis febril, como si la consciencia y libre albedrío del objeto “inanimado” se le hizo ferozmente claro en el período de un segundo. La llamada crisis existencial puede manifestarse de muchas maneras, y parece que la de Sartre y la de Garófano tienen algo en común. De repente las cosas que te rodean se vuelven hiperreales, uncanny (palabra inglesa que describe una sensación extraña sobre algo que es familiar y ajeno al mismo tiempo). Y te planteas la famosa pregunta: ¿por qué existo?  ¿En este siglo? ¿En esta década? ¿En esta fiesta? ¿Con estagente? ¿En esta noche? ¿En este instante?

1r acto:

Un afterparty sevillano cualquiera fue capaz de lanzar a un joven pintor en un pozo repleto con imágenes centrifugadas.

En su mente fluía un remix salvaje de visualidades…
pastillas,
pegatinas, luces flúor, caras pintadas,
tatuajes que emergen en la parte inferior de los labios,
hogueras,         demonios,
…cosas cuyos almas convergen con reflexiones sobre…

el amor, el desamor, el esoterismo,
el deseo, la noche, el pasado,

el (no)futuro,

el tú, el yo

mi cuerpo, tu cuerpo, nuestro cuerpo,

y esa línea fina entre todas aquellas dicotomías difusas

Toda una constelación pegajosa que al principio podría parecer atonal, oscura y amenazadora. Pero de repente se vuelve abrazadora, erótica, fomentando una complicidad; una subjetividad repentinamente colectiva. Te das cuenta de que todo lo que te está sucediendo en aquel momento ha sucedido a millones de personas como tú; personas que han dado paso a tu propia existencia mediante las leyes de la entropía; y que te acabas de formar parte de ese club de personas que han tenido una crisis existencial; de esa red intergaláctica de seres que se han dado cuenta de su propia agencia y su impacto en el tejido del universo.

2o acto:

Luego la fiesta se trasladó al río. Se desnudaron todxs antes de bañarse. Una unión, un ritual. Las miradas de cada unx, —como flechas, como chispas— se deslizaron de un rostro, torso, cadera, pie, mano, a otro. Observando. Un voyeurismo precoz que coincidió con el comedown experimentado una vez el cuerpo empiece a deshacerse de las sustancias sintéticas ingeridas tan solo unas horas antes. Tal y como el cine enfatiza el momento —que también sirve como una herramienta que da carne a nuestros sueños, miedos y deseos— ese momento lo fue todo. Se trata del momento en que todo tiene que ser exactamente así. En que todos los ingredientes son perfectos. Euforia e incomodidad, curiosidad insaciable. Yo, tú, él, ella, elle, nosotres…eternamente ligadxs por haber experimentado eso; esa fiesta, esos objetos, ese baño, esas miradas, ese momento, juntxs.

Outro:

Esta serie de cuadros vienen a conformar un gran elogio al afterparty, a la noche, a la aceptación de la crisis, a las sensaciones bizarras y a la vez placenteras, a la absurdidad de las cosas de nuestra era. Una declaración de amor, una carta de agradecimiento, y nunca una denuncia. Lo queer es lo híbrido, lo posmoderno. Un collage de cosas que vienen de pasados lejanos y cercanos, conformando un futuro inmanente. Esta serie articula eso justamente. Solo porque una combinación de cosas como tal nunca ha existido en la historia, no quiere decir que no podría existir; que no debe existir.

Gabriel Virgilio Luciani
Comisarie y crítique de arte

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