ELISA VALGANGIACOMO

Golden Forest

Esta acuarela original es un suspiro de la naturaleza. El viento mueve las hojas llevando consigo secretos de aves y piedras.
Cada pincelada es una oración silenciosa al mundo natural. Los árboles se alzan como pilares de un templo antiguo.
La artista imagina un bosque místico, la naturaleza es un altar, y esta acuarela es la ofrenda.
El sol filtra su luz entre las copas, los colores, ocres dorados, amarillos y tierras, transmiten una cálida fuerza y vitalidad.
la luz cobra vida en esta pieza única en la que la técnica tradicional se encuentra con la innovación: la sal y las micas se entrelazan en la capa pictórica, creando un espectáculo de sutiles matices y brillos minerales, cada movimiento despierta un destello diferente. Esta no es solo una pintura; es una experiencia interactiva, una invitación a sumergirse en la profundidad de la escena, alimentando nuestra paz interior.
Está pintada en acuarela vegana, sal y micas minerales sobre papel montado sobre bastidor de madera, lo que le confiere más resistencia que un lienzo y permite su instalación sin cristal. Mide 120×80 cm. El bastidor es tipo 3D por lo que no requiere enmarcado, aunque admite cualquier tipo de moldura y luce muchisimo con un marco tipo caja americana.

Información adicional

Peso 5 kg
Dimensiones 130 × 8 × 90 cm
Color

Amarillo, Dorado, Marrón

Estilo

Figurativo, Hiperrealismo, Impresionismo, Realismo

Soporte

Madera, Papel

Técnica

Acuarela

1.500,00

Hay existencias

Esta acuarela original es un suspiro de la naturaleza. El viento mueve las hojas llevando consigo secretos de aves y piedras.
Cada pincelada es una oración silenciosa al mundo natural. Los árboles se alzan como pilares de un templo antiguo.
La artista imagina un bosque místico, la naturaleza es un altar, y esta acuarela es la ofrenda.
El sol filtra su luz entre las copas, los colores, ocres dorados, amarillos y tierras, transmiten una cálida fuerza y vitalidad.
la luz cobra vida en esta pieza única en la que la técnica tradicional se encuentra con la innovación: la sal y las micas se entrelazan en la capa pictórica, creando un espectáculo de sutiles matices y brillos minerales, cada movimiento despierta un destello diferente. Esta no es solo una pintura; es una experiencia interactiva, una invitación a sumergirse en la profundidad de la escena, alimentando nuestra paz interior.
Está pintada en acuarela vegana, sal y micas minerales sobre papel montado sobre bastidor de madera, lo que le confiere más resistencia que un lienzo y permite su instalación sin cristal. Mide 120×80 cm. El bastidor es tipo 3D por lo que no requiere enmarcado, aunque admite cualquier tipo de moldura y luce muchisimo con un marco tipo caja americana.