Artista
Jazzy Dope
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Tengo dolores de nuevo. Espasmos creativos que se calcifican en mis terminaciones nerviosas. Son mis nervios queriendo atravesar mi carne con su contoneo eléctrico. Yo les digo que shhh pero no hablan mi idioma y escarban mis paredes estallando como dinamita. – jazzy dope
450,00€ -

Es básico, nadas hacia la superficie y sobrevives. La teoría es así pero yo me hundo con todo y arrastro conmigo todo lo que puede rescatarme. – Jazzy Dope
2.400,00€ -

Podemos seguir jugando a esto, a que yo te persigo y tú te escapas, a que corres más que yo y puedes morderme de vuelta, pero cansa, cansa y no es real. Ahora que te veo de cerca, veo lo ridículos que son tus dientes. Lo vacías que están tus intenciones – Jazzy Dope
2.450,00€ -

Mentirme para encontrarme. Escapar de mí mismo para poder vivir, de mis garras y mis dientes de lobo, del caos de mi sed, cada vez más tosco. Más bruto. Más primitivo. Me convierto en lo que nunca quise ser: Caníbal de mi carne – Jazzy Dope
2.650,00€ -

Me hice a mí mismo, dibujé todas estas líneas sobre mi piel y aunque no sirvió de nada y todo estalle de nuevo, al menos durante un segundo… estuvo bien.
1.380,00€
Su nombre es Julián Díez, tiene 28 años y es un pintor figurativo formado en Madrid a base de horas, callos, libros y experimentos. Sus primeras aproximaciones al mundo del arte fueron a través del Graffiti y el Street Art, una influencia que sigue muy presente en su obra.
Tiene un lenguaje figurativo contaminado por la cultura de su generación, basado en el dibujo y la deformación narrativa. Utiliza el retrato como excusa para contar historias. Su obra habla de lo que le pasa, de lo que ve, de lo que le atrae y de lo que le quema. Le aburre estancarse en una misma línea, por lo que usa de todo: óleo, disolvente, tinta, lápiz, ceras, spray y, la mayoría de las veces, todo a la vez. Le atrae lo incompleto y lo sucio, le encanta el marrón-paleta y maltratar el material como si fuera rico.

