En mi jardín florecen colores diversos, donde la naturaleza teje sus versos. Mas, bajo la luna y el sol brillante, las aguas que nutren son un dilema constante.
Del océano llega un líquido vital, pero con él, una carga letal. Plásticos flotantes en olas de desvelo, contaminan las raíces, envenenan el suelo.
Las flores que crecen en mi Edén terrenal, beben lágrimas saladas, un néctar letal. Sus pétalos danzan con fragancia sutil, mientras el agua impura les roba el perfil.
Oh jardín querido, en lucha constante, donde la belleza se enfrenta al desbordante. Aun entre plásticos y mares heridos, las flores resisten, sueños florecidos.
Poema creado con inteligencia artificial, igual de artificial que las flores del cuadro.